viernes, 26 de febrero de 2016

Reseña BSO #1: El cantor de Jazz

  ¡Hola a todos! Abro el ciclo de reseñas sobre Bandas Sonoras de cine, ya que era lo que queríais según las encuestas de twitter creadas por nuestro pequeño dragón Dractriniantys.


  Hoy vamos a hablar de la considerada primera película sonora, aunque técnicamente no sea así, ya que hay sólo dos fragmentos que podrían considerarse, si no somos quisquillosos con la definición, sonoros con diálogo. Os haré de primeras un comentario sobre el filme en general, para que entendáis el contexto de la música ¡Empecemos!



  Esta película fue dirigida por Alan Crosland y producida por Jack Warner. Estrenada en 1927, con una gran acogida al ser considerada la primera película sonora (aunque se debería decir que fue el primer largometraje que tenía sonido sincronizado). Usó el sistema de sonido vitáfono (grabación de sonido sobre un disco). El argumento de la historia es simple: un joven hijo de un cantor de música judía, llamado Jackie Rabinowitz, decide marcharse de casa tras una disputa con su padre, y busca cumplir su sueño: ser cantor de jazz. En su viaje conoce a una actriz llamada Mary, con la cual inicia una amistad y buscan llegar a la cima del mundo del espectáculo.

  A lo largo de la película, podemos ver cómo poco a poco el personaje va evolucionando, al igual que el de los padres. En la película se quiere plantear también una problemática un poco tópica: deber elegir entre los sueños de uno mismo, o la felicidad y la unión de una familia que, en este caso, una de las partes no estaba dispuesta a admitir que la otra cantase música tan moderna (o más bien música que no fuera dedicada a la misa).

  Si nos centramos en el ámbito interpretativo, podemos notar que la actriz McAvoy (que interpreta el papel de la madre de Jackie) no está habituada a interpretar con diálogos. Se le ve muy medida en cada uno de sus movimientos, pero a la hora de gesticular palabra o hablar (como en el momento en el que su hijo vuelve a casa y le toca algunas piezas que él canta en su espectáculo) no se la percibe cómoda ni natural, a pesar de tener el apoyo de Al Jonson, que se le ve más mentalizado para el trabajo que se le pidió. El protagonista nos deleita con un personaje alegre y una actuación acorde a su carácter. Y hay que valorar su trabajo y el del técnico de sonido al estar generalmente el audio bien sincronizado con los gestos, que son claros y bien medidos.

  Al principio de la película es cuando hubo más fallo, el actor que interpretaba a Jackie de niño no estaba tan preparado para hacer las entradas, y no se sabe si es que no se sabía la canción, o que directamente hubo fallo de montaje, pero lo cierto es que la resolución no fue buena, o como mínimo, no tan buena como se consigue más adelante.



  En cuanto a la música, el compositor de ella es Louis Silvers, compositor norteamericano nacido en Nueva York. Fue conocido (aunque menos) antes de la película El cantor de jazz por su música en April Showers, en colaboración con el letrista Buddy G. DeSylva en 1921. Anteriormente, trabajó en el vodevil como pianista y posteriormente como director musical para espectáculos financiados por el empresario Gus Edwards. Escribió canciones para Paul Whiteman y su orquesta en la década de 1920. Silvers llegó a Hollywood en 1927, donde trabajó como compositor y director musical de Warner Brothers, siendo su primera partitura importante el drama romántico El cantor de jazz. Dejó Warner Brothers en 1930, uniéndose en 1933 a MGM y a Columbia en 1934 y 1935. Su período más creativo lo desarrolló escribiendo para 20th Century Fox de 1936 a 1940, obteniendo tres nominaciones a los Oscar por Chicago (1937), Suez (1938) y Swanee River (1939). Fue distinguido con la estatuilla en 1934 por su partitura para Una noche de amor. A partir de la década de 1940 trabajó de forma independiente, componiendo la música de películas de serie B, especialmente westerns y melodramas policíacos, para estudios menores como Republic.

  Centrándonos en la película que estamos comentando, vemos que el repertorio musical se compone de las siguientes piezas: My Gal Sal, Waiting for the Robert E. Lee, Kol Nidre, Dirty Hands Dirty Faces, Toot Toot Tootsie, Kaddish, Blue Skies, Mother of Mine I still have you, y My mummy. Esta no es la única música que aparece, puesto que hay que mencionar también los cantos religiosos, y efectos sonoros, pero éstas son las canciones que aparecen completas. Las piezas Blue Skies o My mummy han sido las dos más recordadas y cantadas por el público. Son canciones icónicas que nos recuerdan el antes y el después del cine. La primera es, posiblemente, la más importante de todas, ya que contiene en mitad de ella un breve diálogo entre Jackie y su madre (la cual se limita a asentir y decir que sí). Esa grabación de las voces es muy interesante, y aunque no es la primera pieza que contiene partes habladas, sí es la que contiene un diálogo.



  Pero no son las canciones lo que más se destacaría en esta película, sino más bien la ausencia de ésta, es decir, los escasos pero intensos momentos de silencio.

  El público estaba acostumbrado en aquella época a que en ningún momento el pianista dejara de tocar mientras aparecían imágenes. Sin embargo, en El cantor de jazz podemos escuchar momentos muy tensos con el ‘stop’ del padre al escuchar la música de jazz de su hijo, el cual crea un ambiente muy cargado de intriga.

  En conclusión, se podría decir que El cantor de jazz tiene una trama ligera y muchas innovaciones, lo cual es el equilibrio perfecto para iniciar una nueva etapa en el mundo del cine. Con una interpretación que, a pesar de los fallos técnicos, no nos dejan salirnos de la película y nos embriaga con su música y su historia.


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